Profesorado de Inglés

 

Profesorado de Inglés

 

1° Año:

 

·  Taller Inicial.

·  Sujeto, Desarrollo y Cultura (1er Cuatrim.)

·  Cult. de las Comunid. Anglófonas I (1er Cuatim.)

·  Sistema Educativo (2do Cuatrim.)

·  Problemática Pedagógica (2do Cuatrim.)

·  Taller de Lengua y Cultura (2do Cuatrim.)

·  Lengua Inglesa, Normas y usos Gramaticales  I

·  Fonética y Fonología Inglesa I

·  Lingüística General

·  Taller de Expresión Oral y Escrita.

·  Taller Integrador

 

2° Año:

 

·  Lengua Inglesa, Normas y Usos Gramaticales II

·  Fonética y Fonología II

·  Taller de Expresión Oral y Escrita

·  Sociolingüistica (1er Cuatrim.)

·  Didáctica y Curriculum (1er Cuatrim.)

·  Teorías Psicológicas y Socioeducativas. del Aprendizaje. (1er. Cuatrim.)       

·  Instituciones Escolares (2do Cuatrim.)

·  Literatura Infanto – Juvenil

·  Cult. de las Comun. Anglófonas II (2do Cuatrim.)  

·  Computación (2do Cuatrim.)

·  Trabajo de Campo.  

 

3° Año:

 

·  Lengua Inglesa, Normas y Usos Gramaticales III

·  Fonética  y Fonología III

·  Taller de Expresión  Oral y Escrita

·  Lingüística del Texto (1er Cuatrim.)

·  Literatura Norteamericana (Optativa I) (1er Cuatrim.)

·  Cult. de las Comun.  Anglófonas III (1er Cuatrim.)

·  Teatro Leído (Optativa I) (1er Cuatrim.)

·  Investigación Educativa (2do Cuatrim.)

·  Psicolingüística y Adquisición de Lengua. (2do Cuatrim)

·  Didáctica Especial I con Residencia.

·  Francés (2do Cuatrim.)          

 

4° Año:

 

·  Taller de Expresión  Oral y Escrita

·  Literatura Contemporánea (1er Cuatrim.)

·  Cult. de las Comunid. Anglófonas IV (1er Cuatrim)

·  Etica (1er Cuatrim.)

·  Cultura Mediática (Optativa II) (1er Cuatrim.)

·  Informática Educativa (Optativa II) (1er Cuatrim.)

·  Lengua Inglesa IV

·  Didáctica Especial II con Residencia  

·  Taller de Lengua (2do Cuatrim.)

·  Cuento y Poesía (2do Cuatrim.)

·  Teoría y Práctica del Análisis del Discurso (2do Cuatrim)

·  Teatro (Optativa III) (2do Cuatrim.)

Inglés Técnico (Optativa III) (2do Cuatrim.)

 

FUNDAMENTACION EPISTEMOLOGICA DE LA INCLUSION DE LA ENSEÑANZA DEL INGLES EN EL SISTEMA EDUCATIVO

 

Desde siempre, el hombre se ha preguntado acerca de la naturaleza de su «conocer», ¿qué es conocer algo, qué validez tiene ese conocimiento, cómo progresa o evoluciona? De este modo nacieron disciplinas como la epistemología o filosofía del conocimiento, que «no  es más que una parte especial del análisis lógico mezclada normalmente con cuestiones psicológicas sobre el proceso de conocer».

 

Siendo la epistemología, entonces, el análisis de los axiomas, de las hipótesis y de los procedimientos propios de la actividad intelectual orientada a generar nuevos conocimientos acerca del mundo real, podemos decir que la base epistemológica sobre la que se apoya el estudio de una lengua extranjera está enraizada en el arduo, gigantesco y no menos fascinante proceso de abordar un sistema de signos lingüísticos cuya función primaria es la comunicación entre sus usuarios.

 

Al adquirir su lengua materna, el niño desarrolla la habilidad de responder a un sistema finito de unidades distintivas que identifican los patrones estructurales y funcionales del código lingüístico del que se trate. Al desarrollar esta gran habilidad, el niño también aprende a ignorar todos aquellos rasgos (sonoros, prosódicos, sintácticos, morfológicos, semánticos y pragmáticos) que no son relevantes para la identificación de los patrones característicos del sistema lingüístico en cuestión.

 

Si el niño queda limitado al conocimiento de su lengua materna, desarrolla en forma progresiva lo que podríamos denominar «espacios ciegos» (blind spots) en relación a todo un espectro de diferencias significativas que identifican a las unidades distintivas de otras lenguas. Dicho de otra manera, es más factible que permanezca insensible a otras fonnas de percibir y concebir el mundo distintas a las propias.

 

De ahí que aprender otro idioma trae aparejada una inevitable – y deseable – apertura de los horizontes perceptivos del aprendiente, puesto que una lengua no es otra cosa que un

sistema de signos (primordialmente vocálicos) que representan significados, los que, a su vez, derivan de las representaciones mentales en que los sujetos hablantes nativos de esa lengua traducen su particular percepción del mundo y de la realidad en que están inmersos. En otras palabras, los signos lingúísticos son abstracciones. En términos físicos, un acto de habla consiste en una sucesión de ondas sonoras emitidas por los órganos de fonación del hablante. Sin embargo, solamente cuando ese material sonoro es recibido, contrastado, sopesado y procesado por el receptor en función del mismo código, es decir, en función de los mismos patrones estructurales y funcionales de identificación del sistema lingüístico, sólo en este caso ocurre lo que llamamos compresión de la palabra hablada. Hablar, escuchar y entender una lengua presupone compartir un código de comunicación y – al menos básicamente – una misma percepción de la compleja gama de fenómenos de toda índole que atañen a la vida humana.

 

Adquirir el conocimiento de una lengua extranjera implica, pues, desarrollar una serie de habilidades cognitivas que se canalizan a través de dos macro-habilidades fundamentales: hablar y escuchar. Si a ellas le sumamos la habilidad de producir y comprender los signos gráficos de la escritura, tenemos un conjunto de cuatro macro-habilidades de capital importancia: hablar, escuchar, escribir y leer.

 

La naturaleza misma del proceso de aprendizaje de una lengua extranjera lleva a mejorar la comprensión y el dominio de las características de la lengua materna, por el sólo hecho de posibilitar el conocimiento de parcelas o espacios perceptivos configurados de igual o de distinta manera en la lengua de origen y en la lengua meta, respectivamente.

 

Hablar, escuchar, leer y escribir inglés, nuestra lengua particular objeto de estudio, presupone, sin duda alguna, el dominio de una complejísima gama de operaciones cognoscitivas de percepción, identificación, categorización y clasificación cuyo aprendizaje y puesta en práctica no pueden menos que enriquecer el acervo cognitivo del educando, a la vez que lo acercan a una concepción del mundo y de la vida que presentan similitudes y diferencias con respecto a la concepción y perspectivas reflejadas por la lengua propia. Cada comunidad, cada cultura, cada sociedad vive en mundos distintos desde todo punto de vista. Una lengua natural como el inglés, en esencia una instancia del vehículo específicamente humano de expresión, no es algo tan simple como un medio lingüístico de expresión del mismo mundo y de la misma realidad (social, cultural, etc.) a través de rótulos diferentes. Se trata, más bien, de un medio peculiar de expresión de una concepción y una percepción peculiar del mundo y de la realidad.

 

 

De todo lo dicho anteriormente se desprende, de hecho, la necesidad de la profesionalización en el área de las lenguas extranjeras, por cuanto el profesor de una segunda lengua debe estar dotado de un saber profesional que lo instrumente con el conocimiento específico de la lengua meta y de un saber pedagógico especializado que lo instrumente adecuadamente para posibilitar el conocimiento de esa lengua por parte de los educandos.